Para ahorrarme el selfcesting :DDDD
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Decir que había sido una enorme sorpresa para Harry el haber descubierto que el chico orejón era el mago Merlín (bueno, una versión de Merlín, pero igual contaba) sería quedarse corto. Harry ya había conocido a un mago Merlín durante una de las sesiones del club de magia del chico morboso de la capa negra, esas a las que Tamaki le gustaba ir a pesar de que siempre terminaba aterrado hasta los calcetines. O quizá iba precisamente por eso; pasar tanto tiempo con Kyouya tenía que construir una cierta resistencia o la necesidad de recibir una buena dosis de adrenalina de vez en cuando.
También que hubiera un Camelot donde la magia estuviera prohibida era algo difícil de creer. Por otro lado, el Merlín que llegó de ahí era sólo un jovencito y su correspondiente Arthur era el príncipe heredero nada más, y todo el asunto había sido cosa de su padre, lo cual también desconcertaba a Harry porque en las historias que él conocía, había sido Arthur quien había fundado aquel reino, no Uther.
En principio, a Harry nunca le había agradado Uther Pendragon, por lo que le había hecho a Igraine. Por no decir que, cuando lo pensaba bien, a Harry también le entraban ganas de entrar a la leyenda a golpear al propio Merlín en la cara por haber aprobado y colaborado en semejante proyecto. Aunque ninguno de los dos Merlín que se encontraban a la mano parecían capaces de haber propiciado semejante atrocidad, uno porque probablemente ni siquiera había nacido para aquel momento, y el otro era lo bastante simpático y cordial (y, había que admitirlo, adorable) como para convencer a cualquiera de que su Arthur había sido concebido por medios más aceptables. Léase: consensuales.
( El meollo del asunto era que... )